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ALFON LIBERTAD

sábado, 2 de julio de 2016

Ni aunque te lo propongas

Si te lo propones, puedes ser cualquier cosa en esta vida.

Por supuesto, esto es un fake, pillado de internet, que ridiculiza el mantra neoliberal que deposita toda responsabilidad sobre el individuo.

Si naces pobre te va a costar más.... Pero si ese niño negro explotado en una mina de cobalto del Congo no se convierte en Amancio Ortega o en Michael Jackson es porque no quiere. Seguro que cuando acabe de trabajar en la mina se pone a tocarse los huevos o a jugar a cualquier cosa. Por eso los pobres son pobres: son indolentes.

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Por cierto que cuando se habla de tener éxito no estamos hablando de ejecutar impecablemente al piano el Piano Concerto No. 2 in C minor, Op. 18, de de Sergei Rachmaninoff.

Ni de que muchas personas a tu alrededor te tengan en alta estima. 

Tener éxito es tener dinero.

Y el sistema capitalista incide en ese mensaje: "Si quieres, puedes", "Sólo basta con querer y esforzarse", "persigue tu sueño" y gilipolleces de ese estilo. Porque el capitalismo se enriquece con los excedentes: cuanto más haya de todo, mejor para unos pocos. De hecho, el planeta produce alimentos para 12.000 millones de seres humanos, según la ONU, en un planeta habitado por 7.000 millones de seres humanos y Mario Vaquerizo. (Véase artículo de Olga Rodríguez).


El sistema capitalista es como un óvulo: cabe un espermatozoide, puede que dos o incluso tres, pero el resto, por mucho que quieran, se van a quedar fuera. La diferencia es que el óvulo no sabe que el 99'99% de los espermatozoides perecerán en el intento, mientras que al sistema capitalista se la trae floja, porque es un sistema y los que viven de él lo aceptan como si fuera el sistema solar, algo inevitable.

Cristóbal Colón llegó a América el primero... bueno, parece que no, que antes llegaron otros.

Suceden dos cosas: que todos los que murieron en el intento allanaron el camino y dieron pistas. Cuando una rata muere envenenada, el resto del grupo no come eso que mató a su congénere.

Pero sólo son visibles y recordados los cisnes negros. Los que se aprovecharon del trabajo de los demás, directa o indirectamente, cuya obra o hazañas pueden quedar para la posteridad valoradas como producto únicamente de su propio esfuerzo.

Lo contrario de un cisne negro es esa nota que el profesional sanitario te pone en el historial clínico: en 1977 te recetaron un ansiolítico por problemas de ansiedad y a pesar de que ni llegaste a tomarlo ahí consta tu historial de ansiedad

La Humanidad avanza o se sostiene o subsiste o existe gracias a miles de millones de pequeños movimientos, pero sólo los cisnes negros atraen la atención y son recordados.

Un ejemplo bastante claro, aunque hay millones de ejemplos, es el de John Kennedy Toole, autor de La conjura de los necios, que se suicidó en 1969. Su obra no habría llegado hasta nosotros de no ser por su madre. Fue publicada en 1980 y al año siguiente ganó el premio Pulitzer y el de mejor novela en lengua extranjera en Francia.

No, por mucho que quieras, existen miles de factores, algunos desconocidos y la mayoría fuera de tu control. Es más, a veces, algunas personas, sin proponérselo, han alcanzado cotas en la vida que jamás habrían imaginado.

En cualquier caso, Cristobal Colón no alcanzó América en solitario: de haberlo intentado, habría fracasado y seguramente alguien, al igual que el ejemplo de las ratas de más arriba, aprovecharía ese error para no cometerlo, aunque probablemente cometería otro diferente.