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ALFON LIBERTAD

martes, 27 de agosto de 2013

Series de culto: una aproximación


«En Estados Unidos, al creador de la serie no le cambian los guiones, ni le manipulan... Actor y director se ciñen a lo que ha escrito el guionista. El guion no sufre de grandes alteraciones", lo dice Eduardo Ladrón de Guevara. Lleva en este negocio como guionista casi 4 décadas. Ha formado parte de los equipos de guion de 'Farmacia de guardia' o 'Los ladrones van a la oficina', entre un sinfín más de series. Aunque será recordado siempre por ser uno de los creadores de 'Cuéntame cómo pasó' 
"[En España] Todos meten mano en el guion. Primero la cadena, la mete muchísimo. Después en los platós también [...] Yo llevo en esto toda la vida y soy un guionista reputado pero, muchas veces, en la sala de montaje veo cambios que antes me indignaban. Ahora no me indignan porque me he acostumbrado", me cuenta­».
España, guionistas invisibles, extracto de Mi papá no quiere que sea guionista 
 
  • Después de este breve exordio expositivo de la situación de los guionistas en EEUU y los españoles, para enmarcar la temática, paso a hacer un breve análisis acerca de qué hace que una serie se convierta en objeto de culto para algunas personas, de tal manera que puedan verla una y otra vez.

Las series de televisión, como las películas y los libros, pueden ser vistas varias veces, pero ello no reside solamente en la calidad de la serie o de la película.

Por ejemplo, Ágora y Mar adentro, de Amenábar, o Solas, de Benito Zambrano, son grandes películas, pero, ¿tan buenas como para verlas 7 veces, como pudiera pasar con la saga de La guerra de las galaxias, Blade Runner o incluso ¡Qué bello es vivir!?

Tal vez la razón de que un libro, película o serie sean dignos de ser revisionados o releídos depende exclusivamente de gustos personales, pero, a mi entender, hay factores propios que pueden propiciarlo.

Actualmente abundan las series policíacas y de  investigación, como Bones, El mentalista, NCIS, CSI, etc. En estas series la trama se desarrolla en torno a una intriga. Una vez sabida la intriga, no tiene sentido que se vuelva a ver. Es como hacer un sudoku y borrarlo para volver a hacerlo al día siguiente. Como mucho, pasado un tiempo, y si la serie es buena y a uno le gusta mucho, puede volver revisar esos capítulos.

Hay series como Boston legal o la clásica El ala oeste de la casa blanca cuyas temáticas giran alrededor de asuntos judiciales de índole social (aborto, armas, educación...) bajo el protagonismo de los personajes de dos abogados encarnados por James Spader y William Shatner, la primera, o las vicisitudes del presidente de los EEUU vistas desde dentro, en el segundo caso. Este tipo de series son susceptibles de ser revisionadas si uno las encuentra interesantes, pero, a diferencia de las anteriores, la trama no condiciona tanto el revisionado.

Tres cuartos de lo mismo sucede con House, la gran serie de médicos de los últimos tiempos. Los capítulos suelen circunscribirse a un asunto médico, eventualmente que un enfermo muy enfermo va a morir de manera inminente, salvo que Gregory House, con dos cojones y un palito, a la sazón, una muleta, encuentre la manera de evitarlo. Todo ello sazonado con ácidas observaciones éticas sobre la vida y la muerte derivadas de las relaciones entre los personajes.

¿Vas a volver a ver Lost si ya sabes cómo acaba? Por qué no. ¿No hemos visto películas cuyo final tenemos más que conocido?

Sin embargo, las sitcom, desde Friends hasta The Big Bang Theory pasando How I met your mother, Scrubs, The Office... o, en España, 7 Vidas, Aída, Los serrano, etc., que vienen a ser una versión "extended play"de las estadounidenes, no están constreñidas por una temática (legal, medicina, política...) o una intriga concreta, sino que fluyen gracias a los gags que proporcionan sus personajes y la propia relación interpersonal: gustos aparte, estas series son más susceptibles de ser vistas una y otra vez.

¿Has visto algún episodio de Los Simpsons repetido hasta la saciedad? Es posible que no se deba a que te gusten mucho, sino a que en determinadas cadenas a determinadas horas repiten las mismas series ad infinitum. Sólo si la serie en cuestión te repugna, y en el caso de que estés viendo la televisión, por supuesto, cambiarás de canal.

En resumen, cuando la acción recae sobre los personajes de manera coral, como en las sitcom, es más probable que la serie sea candidata a volver a ser vista. Cuando recae en la temática, depende del espectador: probablemente uno no verá El ala oeste... si no le interesa la política, de modo que no tendría ocasión de revisarla. Y cuando gira en torno a una intriga... pasa como con las novelas de Agatha Christie: ¿vas a volver a ver el capítulo de Bones si a los 5 minutos te acuerdas de lo que pasa con esos huesos?

¿Se pueden clasificar las series en 3 grupos: temáticas, sitecom y policíacas? No, qué va. Es sólo una aproximación al análisis de qué tiene que tener una serie para que pueda convertirse en serie de culto, esto es, cuyos capítulos, a pesar de que sean conocidos y vistos numerosas veces, sigan siendo revisionados.

Dependiendo de la persona (su edad, formación, intereses, situación) y dando por hecho que quiera ver alguna serie de televisión en vez de entretenerse de otra manera, ya sea estudiando unas oposiciones a juez o viendo Gran Hermano, probablemente lo que consiga hacer que un espectador ame una serie es que ame a sus personajes, para lo cual estos tienen que tener una profundidad... o bien, no demasiada, en cuyo caso estamos amando esas series españoles de gente que grita tanto y no hace falta mencionar.

Probablemente series como A dos metros bajo tierra,  The wire, Homeland, Mad men, Los Soprano y alguna otra que ahora no me viene a la mente merezcan un estudio aparte.


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