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ALFON LIBERTAD

jueves, 12 de abril de 2012

La disonancia cognitiva de Rajoy

En los años 50, Leon Festinger estudió la conducta grupal de un grupo de zumbados que profetizaba el fin del mundo*. Llegado el día, el mundo no se acabó y el grupo lo achacó a la fuerza de su fe: 

Los minutos corren. Nada. El reloj da las 00:00. Nada. Ni plato volador ni inundación. Nada. El grupo está sentado en silencio. Pasan los minutos. Algunos comienzan a ensayar explicaciones. El alba del día 21 está a pocas horas. Nada. Keech comienza a gritar. Nada. A las 4:45, llega un mensaje del Planeta Clarion a través de la medium Keech: El cataclismo ha sido suspendido. La fe del grupo aguardando toda la noche en vela ha desparramado tanta luz que Dios ha salvado al mundo de la destrucción. ¡Aleluia!
Extraído de Disonancia Cognitiva
Suponer que un cambio concreto de un problema concreto dependa del logro de un objetivo que se halla tan distante que bordea el infinito hace que la situación resultante sea "autoprecintada" (self-sealing). (...) Así, por ejemplo, si una apendicitis no se cura con el poder de la oración del paciente, ello demuestra tan sólo que su fe no era lo suficientemente firme y el fallecimiento del enfermo confirma por tanto, más bien que invalida, la doctrina de la curación por el espíritu.
Paul Watzlawick, Cambio, Herder 2003, pág. 83 


Bertrand Russell 
Por qué no soy cristiano

Cuando el gobierno de Rajoy, que en estos momentos de mediados de abril de 2012 no deja de hablar de estado de alerta de la economía española, certifique la muerte de la misma, en lugar de achacarlo a su falta de fe, lo achacará al hecho de que el desastre perpetrado por Zapatero no tenía remedio.

Se trata de una variante sofisticada de favoritismo grupal (los de nuestro grupo somos responsables de las cosas buenas y los del exogrupo tienen la culpa de las malas): en este caso, si la apendicitis no se puede curar con el poder taumatúrgico de Mariano Rajoy, que se presentó a las elecciones del 2011 como el Mesías, ello no hará sino confirmar la magnitud del desastre económico que fue Zapatero.

Rajoy, como la medium de la secta del estudio de Festinger, lo proclamará a su consejo de sabios, que dará publicidad a través de los medios nacionalcatólicos y el sistema quedará autoprecintado. La masa nacionalcatólica mantendrá incólumes sus dogmas y seguirán creyendo que la derecha en España, como los cristianos en el mundo, han traído los avances que los progres se quieren apropiar.

No hay más que ver la semana santa en España y la portada de algún panfleto nacionalcatólico para comprobar la aportación de la derecha española a los avances del país.

Por el contrario, si Rajoy salva España, como hizo Franco en su momento, se demostrará que, efectivamente, era el milagro: habrá que ver cuánto cuesta este milagro esta vez.


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