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ALFON LIBERTAD

sábado, 3 de marzo de 2012

Culpar a la víctima

El análisis centrado en la persona tiende a atribuir la causalidad de los hechos a los individuos y sus características, lo que en el fondo es consecuencia de su ideología liberal-burguesa. Los problemas sociales se convierten así en problemas de personas, y los problemas políticos en problemas de caracteres o personalidades. Se incurre en el personalismo a todos los niveles, tanto para el éxito como, sobre todo, para el fracaso. El problema es la "vagancia" de los campesinos, las tendencias paranoicas de los políticos o el carácter sociópata de los terroristas, y no los conflictos estructurales de fondo. De este modo, las soluciones sociales y políticas recomendadas por este tipo de análisis tienden siempre a asumir como intocable el sistema social establecido y a estimular a los individuos a plegarse a sus exigencias. 
 Martín-Baró I. (1983): Acción e Ideología. Psicología social desde Centroamérica, p. 24. San Salvador: UCA Editores.

Mencionado en Blanco, A., Caballero, A., y de la Corte, L. (2005). Psicología de los grupos, p. 393. Madrid: Prentice-Hall.

© Sin autorización.

1 comentario:

  1. Ese análisis centrado en la persona también puede ir acompañado de un pensamiento en forma de doble rasero: cuando el individuo o conjunto de individuos que culpan a las personas de sus propias desgracias, en el momento en el que ellos se ven afectados por algo culpan a su situación de las circunstancias. Es decir, para los demás, centrarse en el individuo y sus características, para uno mismo, centrarse en las circunstancias que rodean o lo que dirían algunos "coach" la mala suerte (porque la buena, no es buena suerte... es "que se lo han currado"), pero para los otros, no hay un "se lo han currado" pero eso sí, sí hay un "no se lo han currado lo suficiente": ni aunque les tiemblen las piernas del cansancio acumulado por el trabajo al llegar a sus hogares...
    Lo interesante es cómo esa idea, que se puede ver en diferentes ámbitos (por ejemplo, cuando la iglesia culpabiliza a las víctimas de abusos diciendo que "se lo han buscado" y ofreciendo amparo a sus sacerdotes cubriéndole dentro de su estructura eclesiástica e indicando, para su defensa, que "todos somos humanos"...), aplicada en lo social y en lo político, perpetúa las desigualdades desde el momento en el que la víctima se cree responsable (o peor, culpable) de su situación y "los espectadores" (o los otros, o el resto de sociedad no afectada - todavía - por una situación de desigualdad especialmente palpable: por ejemplo, clases medias que han tenido que trabajar mucho para tener un poco...) también lo piensan atribuyendo su situación sólo a su esfuerzo sin darse cuenta de que el esfuerzo es un factor importante, claro, pero no el único y que la desigualdad en las oportunidades y en los medios son los que perpetúan situaciones de desigualdad por mucho esfuerzo que se realice por parte de quien está situado en "puestos de salida" menos favorables.

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