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ALFON LIBERTAD

sábado, 28 de enero de 2012

Tocomocho "popular"


Escena de la pelicula  Los Tramposos  con Toni Leblanc y Antonio Ozores.

El «tocomocho» sigue haciendo estragos. Uno de los timos más populares de la España de la posguerra, junto con el de la «estampita», y que se creía prácticamente desterrado por la acción de la modernidad, vuelve por sus fueros. 


Ambos timos se cometen gracias a la avaricia de la persona timada, que se aprovecha de la inocencia de un imbécil que, en realidad, es el listo y el que va a quedarse con la pasta del timado. 

La respuesta de la Fiscalía Anticorrupción y de la acusación popular sobre la posibilidad de recurrir el veredicto absolutorio para Francisco Camps y Ricardo Costa ha sido la misma. Ambas acusaciones están estudiando el veredicto, y harán lo propio con la sentencia que ha de dictar el magistrado que ha presidido el tribunal, Juan Climent, para decidir si recurren la absolución del expresidente de la Generalitat y el ex secretario general del PP valenciano.
 A la espera de la sentencia, lo que sí ha quedado probado, como se ve en este vídeo, entre tantos otros, del juicio, es que entre Camps y la trama Gürtel había un amor testicular muy grande y no sólo una relación comercial, como ha resuelto cinco novenas partes, 5/9, del jurado del juicio. 

En otras palabras, Francisco Camps es culpable de amor

Sin embargo, desde el PP, siempre con ese punto de vista católico, que consiste en practicar con los hechos la técnica calamar o calcetín, es decir, cogerlos, meterles mano, darles la vuelta y renombrarlos*, nos presentan a Francisco Camps como una pobre víctima de la trama Gürtel. En este nuevo concepto de tocomocho popular, el timado no se merece haber sido timado, por avaricioso, sino que el timado es en verdad una pobre víctima de cuya generosidad y bondad los timadores se han aprovechado. De modo que el timado no es un personaje que ha arruinado la comunidad valenciana con su megalomanía mesiánica y ha puesto en manos de la trama Gürtel millones de dinero público, sino un pobre hombre de quien los delincuentes se han aprovechado porque el president, de tan buena persona que es, es tonto. 

En otras palabras, si los timos de la estampita y el tocomocho se alimentan de la avaricia del timado, al que los timadores hacen creer más listo y le ponen en una posición en la que aparentemente pueden aprovecharse con alevosía de una superioridad intelectual e incluso moral, en el Tocomocho Popular, la víctima, a la sazón, Francisco Camps, es verdaderamente una pobre víctima, y no un hijo de la grandísima puta que se creía que impunemente iba a recibir todo tipo de dádivas carísimas por una cuestión L'Oreal: ¡porque yo lo valgo!

En mi opinión, demasiado pronto han lanzado las campanas al vuelo. Hay que esperar si la sentencia se puede recurrir, lo que parece difícil. En cualquier caso, quien no quiere ver una estrecha relación entre Camps y la trama Gürtel es porque no quiere verla. 

* "Si la teoría no coincide con los hechos, tanto  peor para los hechos", Hegel. Para los católicos, los hechos son exactamente los que ellos quieren que sean. 

domingo, 15 de enero de 2012

¡Vótame, que no te va a pasar nada!


Montoro, Rajoy y Luis de Guindos meando sobre el cadáver de un trabajador: ¡buenísimo! Resume sin palabras la enérgica actuación del Ejecutivo de Rajoy, que decía que "Subir los impuestos significa más paro, más recesión y pagar las gracietas de Zapatero" y ahora los sube para combatir el paro y la recesión: en el Zara de Rajoy, si la prenda te queda holgada, ten en cuenta que al lavarla encoge un poco; si te quede justita, ten en cuenta que con el uso cede un poco. El doble rasero nacionalcatólico no tiene límite.


También decía que no aceptaría que le dijeran desde fuera (léase, Merkozy), lo que tiene que hacer, como hicieron con Zapatero, y ahora resulta que no hace falta que acepte porque las órdenes pasan por encima de él, dado que sólo tiene 2 opciones: sí o sí.


Lo peor es que ocultan sus intenciones y ganan las elecciones: como cuando mi madre me decía, con la mano que agarraba una zapatilla oculta en su espalda: "ven, que no te voy a hacer nada". 


viernes, 13 de enero de 2012

El doble vínculo de los agentes económicos de la crisis

La hipótesis del doble vínculo fue desarrollada por BATESON  y sus colegas en 1956, en su investigación sobre las estructuras de comunicación de familias que tenían un miembro con diagnóstico de esquizofrenia. Un doble vínculo es una situación en la que, haga lo que haga una persona, no puede "ganar".


Fuera del ámbito psicoterapéutico, un ejemplo de doble vínculo es el del camello que dice a su cliente, "Deberías controlarte", mientras hace entrega de la mercancía. Es una situación en la que se exhorta a una persona a que haga una cosa y la contraria. 


Con el nuevo gobierno de España, tenemos un doble vínculo gubernamental, lo cual puede contribuir a que algunas personas abran los ojos, si es que ello es posible. Ahora resulta que la culpa de la crisis la tenemos los pobres, que, como àvidos drogatas, no hemos sido capaces de abstraernos de comprar pisos y pedir esos créditos con los que hemos engordado a esa piara de cerdos capitalistas.


Para empezar, la asignación de la cartera de economía a Luis de Guindos. Guindar es robar, luego la economía española va a pasar a manos de Luis de Robos. Un atracador, un delincuente, un ladrón a escala internacional. 

Durante la época gloriosa neoliberal del PP, cuya simbología podría ser representada por la ceremonia de la boda de la hija de Aznar, una boda digna de un jeque árabe y de países como Yemen del sur o digna de un señorito andaluz durante la España franquista de los 50, se gestó el embarazo español de la crisis, aunque los que la preñaron echan la culpa a los que la parieron y ahora se ponen manos a la obra a salvarnos de ellos mismos. 

Es como si el camello que nos vende la cocaína nos salva de una parada cardiorespiratoria para poder seguir con su negocio, con la diferencia de que mientras estemos ingresados en el hospital primero y la clínica de desintoxicación después tendremos que pagar la deuda acumulada al camello, que seguirá con su ritmo de vida opulento.



Hay que empezar a defenestrar y decapitar, metafóricamente, a tanto hijo de puta corporativo.