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ALFON LIBERTAD

domingo, 23 de agosto de 2009

Razonamiento emocional o la estrategia del NO-DEBATE

Razonamiento emocional: Considerar que si uno se siente de un modo determinado entonces es verdad que tiene que haber un motivo real para sentirse así.

"«Pues bien, habiendo leído a Jakobson, se antoja evidente que la gramática es un fin y no sólo un objetivo: es un acceso a la estructura y a la belleza de la lengua, y no sólo un chisme que sirve para manejarse en sociedad. » «¡Un chisme!¡Un chisme!» , ha repetido la profesora con los ojos exorbitados. «Para la señorita Josse, la gramática es un chisme!»

Si hubiera escuchado bien mi frase, habría comprendido que, justamente, para mí la gramática no es un chisme. Pero creo que la referencia a Jakobson le ha hecho perder los papeles por completo, sin contar que todo el mundo se reía, incluso Cannelie Martin, sin comprender nada de lo que yo había dicho pero sintiendo que una nubecita negra planeaba sobre la foca de la profesora de lengua".

Muriel Barbery
La elegancia del erizo
Seix Barral, página 175-6

Efectivamente, si la profesora de lengua hubiera tenido algún interés en argumentar hubiera prestado más atención a lo que dice la señorita Josse, pero sucede que la profesora se considera la autoridad en la materia y no va a permitir ninguna duda. De modo que razona emocionalmente y desprecia la argumentación de la señorita Josse porque ha dicho que la gramática es un chisme. Si leéis bien, no ha dicho eso.

Este tipo de razonamiento emocional es empleado a menudo por personas que por circunstancias y motivos diversos no quieren aceptar una equivocación, pero es muy frecuente en los planteamientos ideológicos del Partido Popular, cuya base, como sabéis, es nacionalcatólica.

Ello significa que los nacionalcatólicos están imbuidos por vía infusa por la Verdad, de modo que la Duda no hace mella en ellos: ¿un ejemplo? Aznar. Aznar pidió que se le creyese cuando decía que había armas de destrucción masiva en Irak y 5 años después dijo que si él se equivocó todo el mundo se equivocó puesto que todo el mundo creía que había armas de destrucción masiva en Irak.

Construido el edificio nacionalcatólico en una serie de Dogmas inamovibles sobre los que no cabe asomo de duda, ni, por consiguiente, discusión alguna, la estrategia es mantenerse a la defensiva pero para evitar acusaciones de estar a la defensiva, lo cual puede resulta sospechoso de ser culpables, su defensa es atacar.

¿Cómo lo hacen? Como la profesora de la señorita Josse: la alumna no ha dicho que la gramática sea un chisme, pero la profesora ni tiene interés primero en que se cuestione su autoridad sobre la gramática y segundo en redefinir qué es la gramática puesto que la gramática es un Dogma incuestionable (entiéndase aquí el término gramática en sentido metafórico). De modo que descartado el debate y los cuestionamientos sobre la Autoridad, la defensa de la Verdad consiste en atacar al que cuestiona sesgando su argumentación y reposicionando el objeto del debate.

El objeto del debate es el NO-DEBATE. Así, la profesora dice:
-->«Para la señorita Josse, la gramática es un chisme!».

Si entendéis el funcionamiento del NO-DEBATE podremos llegar a la estrategia del PP. Para el PP cualquier cosa que haga el gobierno está mal. Recordemos que Rajoy dijo a Zapatero: “Si usted no cumple le pondrán bombas; y si no le ponen bombas es porque ha cedido” (¡Navarra, ni más ni menos!).

De modo que la estrategia es atrincherarse en un búnquer dogmático bendecido por el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo y, sobre todo, la Conferencia Episcopal y el Estado Vaticano, que son los que tienen el poder, y alterar el orden del día a su conveniencia, atribuyendo como objeto de NO-DEBATE lo que el contrincante, a la sazón un relativista moral (si no un rojo maricón) NO HA DICHO.

La señorita Josse no dijo que la gramática fuera un chisme, pero el poder dialéctico del conservadurismo recalcitrante se lleva el ascua a su sardina y grita a los cuatro vientos: «Para la señorita Josse, la gramática es un chisme!».

Ese grito tiene múltiples equivalencias. Por ejemplo, que el Gobierno socialista va a prohibir el matrimonio católico, o que va a obligar a abortar a los católicos, o que va a prohibir que la gente vaya a misa...

Entonces los pobres rojos maricones, que sólo estaban intentando DEBATIR, responden a la defensiva, con que caen en la trampa del NO-DEBATE y a partir de ahí ya todo son acusaciones por parte de los dogmáticos.

Las últimas acusaciones del PP al gobierno es la de que están siendo objeto de investigaciones ilegales. ¿Tienen alguna prueba que sustente esas acusaciones? No, ni falta que les hace. Porque sólo las personas razonables necesitan pruebas, mientras que los CREYENTES puede tragarse cualquier cosa.

viernes, 21 de agosto de 2009

Trolls (I)

Es díficil definir un troll. En internet, un troll es alguien molesto y en la obra de Tolkien, El señor de los anillos, es aquel bicharraco que ataca a los hobits en Moria.

En la sociedad industrial, en nuestra sociedad occidental, capitalista y consumista (¿qué diferencia habrá?), un troll, para mí, es una persona que, básicamente, consume. Es una boca. Es un juego de piños (dientes) y, por supuesto, un culo en cagada constante.

No sólo eso: es un trozo de carne con ojos. Es un homínido bípedo, inculto, insensible, sin conciencia social, primario. Donde caga deja la mierda, dicho sea en sentido extenso. Dejan rastros de su consumo por doquier. Y, como los rapes, consumen todo lo que se les dé: televisión basura, música basura, cine basura, comida basura y basura basura. Así como las bacterías que se usan para degradar los detritos, estos bichos se usan para dar sentido al consumismo.

Hoy venía escuchando música en mi mp3 (últimamente estoy escuchando rock progresivo de los 70) y vi a los lejos una niñita de unos 5 o 6 años. A su lado, un hijo de puta fumaba mientras palmeteaba un culo semiplano de una troll hembra sin caderas (han sido absorbidas por unos michelines adbominales en constante expansión) que se encontraba al otro lado de la niña. Ésta ha hecho lo propio con el troll hembra, esto es, ha dado un par de cachetes en el culo a su puta madre y el comentario de esta pieza de carne ha sido: "¡Tú eres gilipollas o qué te pasa!". Con cara de asco, como si su hija fuera un castigo, una niña preciosa, rubita, de unos 5 o 6 años.

Hay gente obsesionada con tener hijos biológicos. Gente egoísta a la que importa una mierda lo que vaya a encontrar su hijo o hija cuando llegue. Gente que no tiene en cuenta que para el año 2050 seremos 9.000 millones de seres humanos, la mayoría, indios, que son como los católicos pero follan más.

Cuando no lo consiguen, se dejan todos los ahorros para ir a China, Vietnam, Rusia, Zimbabwe, Colombia, Bolivia o donde sea para conseguir una mascota humana que los eleve a la categoría de Mejor Persona, ya que la categoría Buena Persona que se consigue con la obtención de un perro no es suficiente para que se sientan realizados.

Aun así, para el niño o niña es mucho mejor ser parido o adoptado por un tarado posesivo de estos que lo sobreprotegerá y lo hipervacunará que ser víctima de una familia de trolls.

No obstante: así es la naturaleza. Para parir no hace falta tener título de ningún tipo. Además, El Vaticano lo auspicia. Ya sabéis: si no queréis contagiaros del Sida no uséis preservativo.

¡Consigamos entre todos los 10.000 millones para 2100!

Al final, quiero decir, al final de todo, van a tener que hacer oposiciones para entrar en el Cielo o sólo entrarán los verdaderamente católicos.

Yo he donado mi cuerpo a la ciencia, por si acaso.

sábado, 1 de agosto de 2009

Plastificación

Mucha gente habla de la naturaleza: la flora, la fauna, los océanos... ¿Te preocupa la naturaleza?, me preguntan, como si nosotros no fuéramos naturales, como si la naturaleza fuera algo ajeno a nuestra existencia.

Si seres superiores al hombre y a los católicos, que son los más grandes, estuvieran estudiando el planeta Tierra verían que hay una especie de bichito que se sostiene sobre dos palos y que prolifera constantemente y produce dos tipos de excrementos: uno marrón, muy parecido al del resto de los bichos, y otro que tiene múltiples formas y colores pero que en verano en las costas españolas adquiere la forma y el color de las putas garrafas de agua. Claro que tampoco nos quedamos cortos en latas de todo tipo.

Lo que todavía no han llegado a descubrir estos seres superiores al mismísimo Cristo y Mahoma juntos, que ya es bastante superioridad puesto que ambos sabían leer y escribir, es que el plástico amenaza la vida constantemente: ayer mismo, un individuo de mi pueblo, Luis F.R., fue internado en la unidad psiquiátrica del hospital de la comarca víctima de un ataque frenético de ira producido por un paquete que necesitaba abrir pero que llevaba doble refuerzo de precinto.

Precinto. What a beatufil word! Si los egipcios hubieran tenido precinto actualmente las momias estarían mejor conservadas, pero no habría huevos de desprecintarlas, eso sí.


En el apartamento o piso moderno no se puede sobrevivir sin unas tijeras, un cutter (lo que toda la puta vida se ha llamado cuchilla, pero que la gente, que no habla inglés ni aunque les pagues las clases, se empeña en llamar cutter y al contenedor, container: ¡no todo el mundo es tan listo como los judeocristianos!), un cuchillo que corte (te ríes porque crees que todos los cuchillos cortan, pero... ¡vete al piso de una soltera que no sepa cocinar y verás qué te encuentras!) y un pincho largo: a veces algo se escapa a un lugar recóndito y no hay manera de recuperarlo, como puede ser un tornillito de cualquier cosa o un trozo de algún alimento que podría atraer a los insectos como las hormigas y las cucarachas.

Lo más jodido de todo esto es que mucha gente espera a que sean otros los que hagan algo, como si contribuir a la no destrucción de la naturaleza fuera un asunto que no va con ellos, sino con la naturaleza: ¿acaso serán también de plástico?